Cuando los adultos mayores ya suman casi un tercio de la población de Puerto Rico, una endémica informalidad agrava la frágil y sufrida tarea de los miles de cuidadores que prestan una abnegada atención a quienes, por alguna condición de salud o fragilidades propias del proceso natural del envejecimiento, requieren soporte, contención y cuidados.
Source: elnuevodia.com
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