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La deshonestidad intelectual y la corrupción

Cuando un alcalde decide aceptar un soborno de un contratista, cuando una legisladora le sube el sueldo a un empleado para que este le deposite dinero en su cuenta, cuando unos empresarios se aprovechan de lazos familiares con altos ejecutivos del gobierno para apropiarse de dinero que le correspondería a la administración de un residencial donde viven personas de escasos recursos económicos, cuando un secretario de un departamento pide contribuciones a sus contratistas para el partido al que pertenece y guarda debajo del colchón de su cama parte de ese dinero, nada de eso sucede de forma exclusivamente individual, ocurre en un contexto donde la deshonestidad ya es parte de la cultura política de quienes nos han gobernado por las pasadas cinco décadas.

Source: elnuevodia.com

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