Poco a poco, con cierta timidez pero a paso firme, Puerto Rico parece encaminado a confrontar una triste realidad que le ha arrebatado la libertad innecesariamente a miles de jóvenes: un sistema de justicia criminal anquilosado en el tiempo que todavía penaliza con presidio la posesión de cantidades mínimas de marihuana para uso personal o recreacional.
Source: elnuevodia.com
